Esta es la información que está publicada en el portal de la OMS acerca del virus de Ébola y la enfermedad febril hemorrágica causada por este agente.
Archivo del Autor: wrojewski
Transfusión en Shock Séptico: ¿Umbral alto o bajo? El estudio TRISS
Continúa el cuestionamiento de la terapia de la sepsis severa y del shock séptico. Esta vez el punto de mira está en uno de los componentes centrales de la terapia temprana guiada por objetivos, la recomendación de transfusión en shock séptico (Surviving Sepsis Guidelines) para mantener un valor de hemoglobina mínimo que garantice un adecuado transporte de oxígeno a los tejidos. Desde el estudio de Rivers et al de 2001 que incluyó este elemento de tratamiento en su esquema terapéutico, la transfusión en shock séptico, es decir, en caso de hipoperfusión (baja saturación venosa de oxígeno) persistente luego de la resuscitación con líquidos y vasopresores ha sido recomendada para mantener un nivel de Hb de 10 g/dl y un hematocrito de 30%.
La transfusión en shock séptico
Aunque esta recomendación ha sido incluso precedida por evidencia en contra de la transfusión liberal en pacientes sépticos, la terapia ha sido costumbre en los pacientes sépticos. Al parecer y con base en varios estudios serios como el FOCUS o el TRICC, transfundir eritrocitos con Hb mayores de 7 g/dl es inútil. Parece estar más claro que los pacientes con isquemia miocárdica en forma de angina inestable o infarto agudo de miocardio sí se benefician de la administración de hematíes en caso de niveles bajos pero mayores de 7 g de Hb.

EL estudio TRISS
El grupo Escandinavo de Ensayos en Cuidados Críticos (Scandinavian Critical Care Trials Group) y el Grupo TRISS llevaron a cabo un estudio multicéntrico en grupos paralelos con el fin de establecer los beneficios y riesgos de la transfusión en shock séptico a diferentes umbrales de cifras de Hb. Asignaron de manera aleatoria 1005 pacientes con shock séptico y Hb de 9 g/dl en 32 unidades de cuidados intensivos de Dinamarca y Suecia a recibir una unidad de eritrocitos pobre en leucocitos si la Hb era menor de 7 g/dl o menos (umbral bajo), o 1 unidad si la Hb era de 9 g o menos (umbral alto).
Hallazgos y conclusiones
El grupo de umbral bajo recibió menos transfusiones. Tanto los eventos adversos como la necesidad de soporte vital (ventilación mecánica, vasopresores, terapia de reemplazo renal, etc) fueron similares en ambos grupos. La mortalidad a 90 días fue estadísticamente igual, pero el grupo de umbral bajo recibió menos transfusiones.
Aunque los autores se cuidan de no establecer ninguna afirmación comprometedora, se puede concluir que administrar eritrocitos a niveles mayores de 7 g/dl no comporta beneficio, independientemente del estado de perfusión tisular.
En cualquier caso, a veces hay confusión en las definiciones de términos y no hay claridad en la metodología, pues en este estudio por ejemplo,no se establece, o mejor, se deja tácito que la administración de hematíes es independiente del nivel de saturación venosa de oxígeno, por lo que se da preponderancia al nivel de Hb y no al estado de perfusión. Por otra parte es cierto también que lo que define el shock séptico desde el punto de vista fisiopatológico es justamente el déficit de perfusión tisular desde el punto de vista metabólico y no sólo hemodinámico.
Otro punto a tener en cuenta en este caso es la alta mortalidad por shock séptico (45%) comparada con la de estudios como el ProCESS o el ARISE (18%). Los pacientes del estudio TRISS estaban más graves según sus SOFA.
Agentes vasopresores y shock séptico: Las recomendaciones de las Sepsis Surviving Guidelines
Las drogas vasopresoras están indicadas cuando el shock séptico no responde a la resucitación o reanimación con líquidos. Las drogas usadas con más frecuencia en este caso son norepinefrina, adrenalina, dopamina, fenilefrina y vasopresina.
Las Guidelines de la Campaña Surviving Sepsis recomienda administrar al menos 30 ml/Kg de peso en cristaloides, lo que equivale a 2 a 3 L para alcanzar una adecuada reanimación o resucitación, pero algunos pacientes requerirán una mayor cantidad de líquidos. La recomendación incluye la infusión agresiva para que el paciente continúe mejorando hemodinámicamente.
Aún a riesgo de provocar efectos deletéreos por la acción del vasopresor sobre un lecho vascular inadecuamente repleto, algunos recomiendan y practican el inicio de los vasopresores de manera simultánea con la infusión de volumen. Esta práctica debe llevarse a cabo con cautela, aunque a veces es necesaria por la marcada inestabilidad traducida en hipotensión arterial con riesgo de daño a órganos nobles. Sin embargo, es necesario enfatizar que la vasoconstricción periférica puede producir trastornos severos de la perfusión tisular aún peores que los ocasionados por la propia alteración hemodinámica de la sepsis, provocando liberación de mediadores, daño celular y molecular. Además la respuesta al vasopresor es alterada por la presencia de acidosis local o sistémica.
La recomendación de las Surviving Sepsis Guidelines es administrar el o los vasopresores para alcanzar una tensión arterial media de 65 mmHg. Ya se ha comentado en este blog acerca de los recientes estudios que por una parte indican una falta de beneficio de alcanzar una tensión arterial media más alta, y por otra el cuestionamiento de la terapia de la sepsis dirigida por objetivos. Sin embargo, está claro que el tratamiento requiere la vigilancia intensiva y continua de los parámetros de perfusión tisular, como por ejemplo la diuresis, el lactato o el estado mental, así como la individualización de las metas dentro de un margen de acción.
Vasopresores y las Surviving Sepsis Guidelines
Norepinefrina o Noradrenalina:
Epinefrina o adrenalina:
Vasopresina:
La vasopresina no se recomienda como droga única en el shock séptico.
La vasopresina a dosis mayores de 0,03 – 0,04 U/min sólo se recomiendan en situaciones extremas de shock séptico refractario a múltiples vasopresores.
Dopamina:
Fenilefrina:
Dobutamina:
Se recomienda no usar dobutamina para aumentar el gasto cardíaco a niveles más allá de lo normal con el fin de mejorar la perfusión. (Grado 1B)
Línea arterial
Corrección de sodio en estados hiperosmolares o hiperglicémicos
La hiperglicemia hace que el agua se desplace desde el compartimiento intracelular, lo que lleva a un estado dilucional sobre el sodio. La traducción es una disminución en la concentración plasmática de sodio.
Na real = Na medido + 0,024*(Glic – 100) (Fórmula de Hillier)
- La reposición de agua libre debe ser especialmente cuidadosa, porque la recuperación del volumen de las células cerebrales ocurre muy rápidamente en los estados hiperosmolares no cetósicos.
- La insulina lleva glucosa, ¡y agua! al interior de la célula. Esto puede producir o agravar la hipovolemia, por lo que debe evitarse el uso de insulina hasta que se recupere el volumen intravascular.
- La terapia con insulina puede comenzar cuando se corrige el volumen intravascular.
- Es necesario monitorizar estrechamente los niveles de glucosa (cada hora) porque a medida que se corrige la hipertonicidad, los requerimientos de insulina disminuyen.
Ébola, diagnóstico y tratamiento

Edusepsis, una iniciativa contra la sepsis grave
Una iniciativa original de un grupo del Hospital de Sabadell y de la Mutua de Terrassa que promueve la transferencia de conocimiento científico para enfrentar la sepsis y el shock séptico.
Su portal es edusepsis.org.
Llama la atención el simulador en Unity para practicar la aproximación a un paciente.
PulmCrit: Pulmonary Intensivist’s Blog: Two EKG patterns of pulmonary embolism which mimic…
PulmCrit: Pulmonary Intensivist’s Blog: Two EKG patterns of pulmonary embolism which mimic…: Introduction with a case A 45-year old man presented to the hospital with chest pain and dyspnea. His troponin was positive, and EKG…
La vía aérea urgente en situaciones de emergencia
Esto lo leí en otro blog, pero me pareció un resumen tan práctico que aquí lo expongo. Se trata del tema del manejo de la vía aérea en situaciones urgentes. Muchos de los médicos de urgencias y los que en general trabajan en situaciones críticas enfrentamos siempre la dificultad propia de establecer una vía aérea urgente permeable en situaciones complicadas o de gran dificultad, diferentes a los eventos controlados de los simuladores, modelos e incluso los quirófanos en cirugía electiva o urgente. No tiene nada qué ver manejar una vía aérea a priori difícil en un paciente a quien se ha hecho una evaluación pre-operatoria, se atiende en un ambiente tranquilo, con todas las garantías y recursos, con el estómago vacío, y bajo sedación y relajación, con el teatro de operaciones de una «sala de choque» o «sala de trauma», «RCP», «central» o cómo se llame en cada hospital.
Dentro de la complejidad de atender un paciente politraumatizado, crítico o en shock, o con las 3 entidades, que es lo común, el proceso de toma de decisiones debe mantenerse presente, racional, rápido y simple. Es lo que se ha buscado con los acrónimos, pnemotecnias o esquemas. Los manidos ABC, ABCD o VIP. Recordar estas reglas permite poner en perspectiva la situación sobre una red de seguridad mientras se consigue afinar el diagnóstico.
De cualquier forma, garantizar una vía aérea urgente permeable no es simplemente un momento de fineza técnica, de fioritura para el ejecutante ni una demostración de destreza por sí misma. Puede constituir la diferencia entre el éxito o el fracaso del resto de medidas a aplicar. La vía aérea segura es la estación de salida del tren de transporte de oxígeno a los tejidos, especialmente a los órganos vitales.
Garantizar una vía aérea urgente no implica perder la calma pero tampoco permanecer impasible. La aproximación a este tipo de pacientes es un proceso de alerta dinámico, pero en el caso de la vía aérea puede consumir un tiempo importante y no siempre hay éxito al primer intento.
La pre-oxigenación es muy importante en la vía aérea urgente: Ventilar al paciente con una bolsa o Ambú, vigilando la correcta expansión torácica, de manera sincrónica con los movimientos respiratorios espontáneos si existen, facilitando el confort y un buen flujo de oxígeno al 1,0 para alcanzar una SpO2 de 100%. Esto proporciona un margen de 3 a 5 minutos para hacer un primer intento de intubación. Aquel es un tiempo suficiente para un intento técnicamente correcto y en la mayoría de los casos se alcanza el objetivo.
Si la SpO2 empieza a caer, debe detenerse el intento de intubación y volver a ventilar al paciente con bolsa o Ambú. Lograr la SpO2 o SaO2 de 100% para tener otra vez el margen de 3 – 5 minutos en el segundo intento. Lo ideal sería que el profesional mejor preparado en la técnica sea quien intente la intubación.
Un tercer intento puede afrontarse con la previa re-oxigenación. En este momento ya debemos contar con el equipo de cricotomía, de tal modo que en caso de falla, podamos intentar esta opción.
Cabe recordar que el proceso de pre-oxigenación con ambú no requiere un esfuerzo sobrehumano ni una aceleración intensa. No es necesario fatigar los antebrazos haciendo que la máscara acople herméticamente ni la bolsa colapse totalmente o su frecuencia de compresión luzca desesperada.
Evidentemente hay condiciones clínicas que impiden seguir este esquema de intentos: Por ejemplo la lesión cerebral severa o la falta de recuperación de la SpO2 durante la ventilación con ambú. Seguir intentando o ventilando con ambú sin éxito es una pérdida de tiempo y probablemente del tejido vital.
N-acetilcisteína y las exacerbaciones de EPOC
La N-acetilcisteína es un suplemento con propiedades anti-oxidantes y anti-inflamatorias. Se metaboliza a glutatión, un anti-oxidante con efectos sistémicos. Los fumadores y los pacientes con EPOC tienden a tener niveles menores de glutatión, que correlacionan con peor función pulmonar, y se ha vinculado la deficiencia de glutatión con un peor pronóstico en el caso de SDRA.
La N-acetilcisteína es segura y podría estar justificada en la EPOC.
Un estudio de 120 individuos publicado en Chest en 2013, mostró que la N-acetilcisteína administrada en dos dosis diarias evitaba las exacerbaciones de EPOC leve a moderada. Un metanálisis publicado en COPD en 2013 también mostró que la NAC a altas dosis (2 a 3 veces al día) reducía la severidad y frecuencia de las exacerbaciones de EPOC.
Zheng et al reportaron los resultados de su estudio PANTHEON en Lancet Respiratory Medicine de enero de 2014. Distribuyeron aleatoriamente 1006 pacientes con EPOC moderada a severa en 34 centros de China, a recibir NAC 600 mg BID, versus placebo durante un año.Los tratados con NAC tuvieron significativamente menos exacerbaciones, con un número necesario a tratar de 3 para prevenir una exacerbación en un año.
Sin dejar de ser escéptico ante estos espectaculares resultados, parece necesario un estudio similar en occidente, dado el beneficio potencial, la magnitud del problema de la EPOC, yla fácil disponibilidad de un fármaco no tóxico y barato. Los propuestos en clinicaltrials.gov aún son pequeños.
Por cierto, uno de los problemas de la NAC en su forma líquida (mucomyst) es que sabe y huele terriblemente mal, como a huevos podridos. De hecho, hace más de 15 años lo indicábamos en la UCI en forma nebulizada a los pacientes con SDRA o EPOC agudizada, y sólo entiendo que soportaran la terapia por la naturaleza crítica de su condición y el estado de sedación conciente o sedación simple.
Presión no invasiva y líneas arteriales
La tensión arterial media obtenida por medios no invasivos parece tan confiable como la determinación invasiva intra-arterial para detectar la hipotensión arterial. Así se desprende del estudio de Lakhal, Mack, Capdevila et al sobre 150 pacientes. críticos, 83 de los cuales estaban en shock, publicado en Critical Care Medicine de abril de 2012. Es un estudio de hace 2 años pero su vigencia no es cuestionable. Es una eventualidad probable el que no sea posible cateterizar una línea arterial por diversas razones (obesidad, falta de pericia, etc), lo cual hace siempre surgir la preocupación bien fundada de la confiabilidad de las mediciones no invasivas de la presión arterial, especialmente en presencia de hipotensión arterial, shock, y uso de vasopresores.
Es importante señalar que las conclusiones de este estudio se cumplen para la presión no invasiva determinada en el antebrazo. El tobillo o el muslo no son sitios tan confiables, aunque también fueron capaces de relacionarse con la hipotensión arterial clínicamente relevante. Cabe recordar también que la determinación no invasiva se ve afectada por el tamaño del manguito, el espesor de la masa muscular, el edema, etc y que es probable que la precisión se modifique por el hecho de la menor intensidad de la onda de pulso.
Los investigadores determinaron la tensión arterial no invasiva en antebrazo, muslo y tobillo en 150 pacientes críticos, 83 de los cuales estaban en shock. Venticinco de estos estaba en shock séptico. Al mismo tiempo hacían determinaciones invasivas de tensión arterial.
El hallazgo que no debe sorprender es que las tensiones sistólicas y diastólicas no invasivas no correlacionaron con las determinaciones directas (invasivas), como era de esperar. Sin embargo, las tensiones arteriales medias correlacionaron bastante bien. Como se sabe, la medición no invasiva subestima la presión arterial media. Es decir, el manguito tiene un sesgo a la baja de la PAM, que en este estudio fue de 3,4 mmHg de media. Este «defecto» realmente puede considerarse una cualidad porque en los casos de shock buscamos no ignorar, desestimar o subdiagnosticar justamente la hipotensión. El que el manguito detecte una hipotensión arterial sistemáticamente menor evita la posibilidad de perder pacientes hipotensos aunque no tengamos una línea arterial. El manguito entonces identifica bien los pacientes hipotensos. Al menos en este estudio el «manguito» (la presión no invasiva) en el antebrazo también fue capaz de identificar la respuesta a las acciones terapéuticas.
La prédica no es sustituir de ninguna manera la determinación directa y continua de la tensión arterial. Las guías de sepsis recomiendan la inserción de una línea arterial para la monitorización hemodinámica especialmente al utilizar vasopresores (Grado 1D). El estudio citado que es abierto y pequeño, sólo concede una especie de red de seguridad en la situación en la que no es posible al menos temporalmente acceder a este tipo de monitorización invasiva como mandan los cánones.